Los nuevos vehículos de movilidad personal están invadiendo nuestras ciudades.

 

Vehículos eléctricos de smartgyro en nuestras ciudades

Es fácil ver patines eléctricos, bicicletas eléctricas y hoverboards por todas partes: calles, urbanizaciones, caminos, parques, aceras… pero ¿cuál es la forma correcta de utilizarlos? ¿Por dónde podemos circular con ellos? En los primeros casos existe una gran similitud con vehículos preexistentes (las bicicletas y patinetes “de toda la vida”) con los que sólo se diferencian en la presencia del motor, así que es fácil establecer, aunque sea de manera intuitiva, la forma correcta de usarlos: básicamente, la misma que con los anteriores. Sin embargo, los hoverboards son vehículos totalmente revolucionarios, emparentados directamente con los segways, que también carecen de una experiencia previa que nos oriente a la hora de usarlos.

El problema es que tanto las ciudades como las infraestructuras y las normas de circulación se han desarrollado para los vehículos de tracción a motor (básicamente, coches y motocicletas) y no para contemplan la circulación de estos nuevos vehículos. La única norma general existente es la Instrucción 16/V-124 de la Dirección General de Tráfico en 2016 que establece poco más que un marco legal básico.

Esta norma define los hoverboards como vehículos, pero no específicamente como vehículos a motor, por lo que no están sometidos a la regulación de circulación del resto de automóviles. Como consecuencia de esta catalogación, no necesitan de autorización administrativa para circular, por lo que no se le puede exigir al usuario la titularidad de permiso o licencia de conducción, ni tampoco obliga a que existan conocimientos previos para el uso del vehículo. También se deduce de ella que en ningún caso se pueden equiparar a los peatones: “deben ubicarse físicamente en el ámbito de la calzada, siempre que se trate de vías expresamente autorizadas por la autoridad local. La autoridad municipal, no obstante, podrá autorizar su circulación por aceras, zonas peatonales, parques o habilitar carriles especiales con las prohibiciones y limitaciones que considere necesarias (relativas a masa, velocidad y servicio al que se destinan) para garantizar la seguridad de los usuarios de la vía”.

En resumen, se limita  a definirlos como vehículos y establece unos requisitos técnicos de homologación, como una catalogación técnica y jurídica, pero deja a las autoridades locales a su regulación específica para circular.

Hoverboards y patinetes eléctricos no están sometidos a la regulación de circulación del resto de automóviles.Entonces ¿qué debes hacer? Para estar seguro, consulta las ordenanzas municipales para comprobar si se ha regulado específicamente el uso de los vehículos de movilidad personal.

El Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, ya lo ha hecho, dictando unas normas bastante severas con relación a su uso. Hay que tener en cuenta que la ciudad soporta la visita de decenas de miles de turistas a diario y que los “segways” son uno de los vehículos más empleados en los tours para enseñar la ciudad. Otras grandes ciudades, como Madrid o Sevilla, planean regular su uso en breve.

Los tours en Segway son un método muy utilizado para conocer la ciudad de Barcelona.

Pero lo más importante es que siempre uses la prudencia y el sentido común. No cometas imprudencias ni vayas a demasiada velocidad. Asegúrate de que los menores no circulan sin supervisión y que lo hacen por lugares seguros. Y también es recomendable que uses protecciones, como cascos, coderas y rodilleras.

RESPECTO A LAS BICICLETAS ELÉCTRICAS

Antes de meternos en consideraciones legales, vamos a aclarar rápidamente el asunto: puedes montar con tu bicicleta eléctrica por cualquier sitio en el que puedes hacerlo con una bici “normal”. Está claro que se debe usar por la calzada y senderos, pero no por la acera. Que puedes circular por el carril bici. Y que el uso de casco es obligatorio en menores de 16 años y también en adultos cuando se circula por vías interurbanas. Aparte, por supuesto, de otras consideraciones: prohibición de usar auriculares o el teléfono móvil  mientras se conduce, de circular más de dos bicis en paralelo, no superar la tasa máxima de alcohol en sangre permitida (0,5 gr/litro de sangre) ni bajo los efectos de otras drogas, etc.

Las bicicletas eléctricas que se ajustan a la normativa no pueden superar los 25 Km/h de asistencia al pedaleo, no pueden tener un motor de más de 250W y no pueden pesar más de 40 Kg

Evidentemente, esto es así en el caso de que se trate de una bicicleta eléctrica homologada. Para ello deben cumplir los siguientes requisitos:

– El motor no debe superar los 250W de potencia

– No debe disponer de acelerador, el motor sólo se activará cuando el usuario mueva los pedales.

– Cuando se alcance la velocidad de 25 Km/h, el motor debe desconectarse automáticamente

– El peso del vehículo no debe superar los 40 kg.

Si es así, la bicicleta eléctrica no necesitará permiso de circulación ni seguro, ni será necesario que el usuario obtenga una autorización expresa para conducirla. Si se superan los requisitos de velocidad máxima asistida o de potencia del motor, el vehículo pasa a ser considerado un ciclomotor y sí necesitarás tanto permiso de conducción como matrícula. Es el caso, por ejemplo, de las conocidas como “power ebikes”, que permiten un pedaleo asistido de hasta 45 Km/h y que son consideradas a todos los efectos como ciclomotores.