10 Consejos para circular con tu patinete eléctrico

No hay vuelta atrás. Los patinetes eléctricos, hoverboards, ebikes y demás nuevos vehículos de movilidad urbana han llegado para quedarse.

Su competitivo precio y, sobre todo, las enormes ventajas que suponen para desplazarse por la ciudad van a hacer que su uso siga creciendo en los próximos años. Sin embargo, también es un hecho que es necesario un periodo de adaptación para que todos, usuarios y autoridades, nos acostumbremos a su uso. Esto es especialmente relevante en todo lo relacionado con las normativas de circulación. Los ordenamientos urbanos no contemplan estos vehículos. No por negligencia: simplemente, no existían hasta hace apenas un par de años.

Por ello hay algunas cosas que conviene tener en cuenta a la hora de circular con tu patín por tu ciudad. A continuación te damos unos consejos que te van a venir muy bien.

1. Usa protecciones. Da igual que sea o no obligatorio: lo mejor es utilizar siempre el casco. Y también es aconsejable usar rodilleras y coderas. Con un patinete eléctrico se alcanzan fácilmente velocidades superiores a los 20 Km/h: se pueden lesiones si se produce una caída.
2. No circules por la acera. En la medida de lo posible, evita usar el patín por la acera. Se trata de un espacio que, por definición, debería estar reservado para los peatones. Además, es poco seguro para todos.
  3. Precaución en el carril bici. Muchas ciudades están modificando sus ordenanzas para permitir a los nuevos vehículos moverse en los carriles bici. Debes tener en cuenta que la velocidad máxima en ellos está regulada, y que compartirás la vía con otros vehículos más lentos. Intenta ser consciente de ello.
4. No uses los auriculares o el móvil. Parece mentira que haya que dar este consejo, pero la evidencia lo hace necesario. es sumamente imprudente llevar auriculares mientras se conduce cualquier vehículo, no digamos ya un patinete. Hay que tener todos  los sentidos puestos en la conducción, y los auriculares te impedirán percibir cualquier alerta sonora. Lo del móvil es incluso más peligroso: para usarlo necesitas prescindir de una mano y apartar la vista del camino.
5. Las manos, en el manillar. El patín es un vehículo de dos ruedas que requiere el uso de ambos brazos para su correcto manejo. No sueltes nunca el manillar. Es especialmente peligroso si lo haces para remolcarse de otro vehículo: es una auténtica locura. Y aprovechamos, de paso, para recordarte que nunca usas el móvil.
6. Usa ropa reflectante. eso te hará mucho más visible para los demás, sobre todo en momentos de poca luz. También es recomendable el uso de luces y reflectantes en el vehículo.
7. Apárcalo bien. El sentido de este consejo es doble. Primero, evitarás encontrar daños en el patín o, peor aún, que te lo roben. Por otra parte, así no molestarás a los demás.
8. No abuses de la distancia. Si vives en las afueras, lo más aconsejable es que lo pliegues, te desplaces (en tu coche o en transporte público) hasta los límites de la ciudad, donde suele ser más fácil aparcar, y continúes tu viaje en patinete. El ahorro de tiempo y de dinero sigue siendo considerable de este modo.
9. Consulta las ordenanzas municipales. Algunas ciudades ya han regulado el uso de los nuevos vehículos, y muchas más están a punto de hacerlo. Lo mejor es que lo verifiques para ir sobre seguro.
10. Usa el sentido común. En realidad, esto podría servir como único consejo. No vayas demasiado rápido, respeta las normas de circulación, sé prudente. ¿Y te hemos dicho ya que no uses el teléfono móvil mientras conduces?

Los nuevos vehículos de movilidad personal están invadiendo nuestras ciudades.

 

Vehículos eléctricos de smartgyro en nuestras ciudades

Es fácil ver patines eléctricos, bicicletas eléctricas y hoverboards por todas partes: calles, urbanizaciones, caminos, parques, aceras… pero ¿cuál es la forma correcta de utilizarlos? ¿Por dónde podemos circular con ellos? En los primeros casos existe una gran similitud con vehículos preexistentes (las bicicletas y patinetes “de toda la vida”) con los que sólo se diferencian en la presencia del motor, así que es fácil establecer, aunque sea de manera intuitiva, la forma correcta de usarlos: básicamente, la misma que con los anteriores. Sin embargo, los hoverboards son vehículos totalmente revolucionarios, emparentados directamente con los segways, que también carecen de una experiencia previa que nos oriente a la hora de usarlos.

El problema es que tanto las ciudades como las infraestructuras y las normas de circulación se han desarrollado para los vehículos de tracción a motor (básicamente, coches y motocicletas) y no para contemplan la circulación de estos nuevos vehículos. La única norma general existente es la Instrucción 16/V-124 de la Dirección General de Tráfico en 2016 que establece poco más que un marco legal básico.

Esta norma define los hoverboards como vehículos, pero no específicamente como vehículos a motor, por lo que no están sometidos a la regulación de circulación del resto de automóviles. Como consecuencia de esta catalogación, no necesitan de autorización administrativa para circular, por lo que no se le puede exigir al usuario la titularidad de permiso o licencia de conducción, ni tampoco obliga a que existan conocimientos previos para el uso del vehículo. También se deduce de ella que en ningún caso se pueden equiparar a los peatones: “deben ubicarse físicamente en el ámbito de la calzada, siempre que se trate de vías expresamente autorizadas por la autoridad local. La autoridad municipal, no obstante, podrá autorizar su circulación por aceras, zonas peatonales, parques o habilitar carriles especiales con las prohibiciones y limitaciones que considere necesarias (relativas a masa, velocidad y servicio al que se destinan) para garantizar la seguridad de los usuarios de la vía”.

En resumen, se limita  a definirlos como vehículos y establece unos requisitos técnicos de homologación, como una catalogación técnica y jurídica, pero deja a las autoridades locales a su regulación específica para circular.

Hoverboards y patinetes eléctricos no están sometidos a la regulación de circulación del resto de automóviles.Entonces ¿qué debes hacer? Para estar seguro, consulta las ordenanzas municipales para comprobar si se ha regulado específicamente el uso de los vehículos de movilidad personal.

El Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, ya lo ha hecho, dictando unas normas bastante severas con relación a su uso. Hay que tener en cuenta que la ciudad soporta la visita de decenas de miles de turistas a diario y que los “segways” son uno de los vehículos más empleados en los tours para enseñar la ciudad. Otras grandes ciudades, como Madrid o Sevilla, planean regular su uso en breve.

Los tours en Segway son un método muy utilizado para conocer la ciudad de Barcelona.

Pero lo más importante es que siempre uses la prudencia y el sentido común. No cometas imprudencias ni vayas a demasiada velocidad. Asegúrate de que los menores no circulan sin supervisión y que lo hacen por lugares seguros. Y también es recomendable que uses protecciones, como cascos, coderas y rodilleras.

RESPECTO A LAS BICICLETAS ELÉCTRICAS

Antes de meternos en consideraciones legales, vamos a aclarar rápidamente el asunto: puedes montar con tu bicicleta eléctrica por cualquier sitio en el que puedes hacerlo con una bici “normal”. Está claro que se debe usar por la calzada y senderos, pero no por la acera. Que puedes circular por el carril bici. Y que el uso de casco es obligatorio en menores de 16 años y también en adultos cuando se circula por vías interurbanas. Aparte, por supuesto, de otras consideraciones: prohibición de usar auriculares o el teléfono móvil  mientras se conduce, de circular más de dos bicis en paralelo, no superar la tasa máxima de alcohol en sangre permitida (0,5 gr/litro de sangre) ni bajo los efectos de otras drogas, etc.

Las bicicletas eléctricas que se ajustan a la normativa no pueden superar los 25 Km/h de asistencia al pedaleo, no pueden tener un motor de más de 250W y no pueden pesar más de 40 Kg

Evidentemente, esto es así en el caso de que se trate de una bicicleta eléctrica homologada. Para ello deben cumplir los siguientes requisitos:

– El motor no debe superar los 250W de potencia

– No debe disponer de acelerador, el motor sólo se activará cuando el usuario mueva los pedales.

– Cuando se alcance la velocidad de 25 Km/h, el motor debe desconectarse automáticamente

– El peso del vehículo no debe superar los 40 kg.

Si es así, la bicicleta eléctrica no necesitará permiso de circulación ni seguro, ni será necesario que el usuario obtenga una autorización expresa para conducirla. Si se superan los requisitos de velocidad máxima asistida o de potencia del motor, el vehículo pasa a ser considerado un ciclomotor y sí necesitarás tanto permiso de conducción como matrícula. Es el caso, por ejemplo, de las conocidas como “power ebikes”, que permiten un pedaleo asistido de hasta 45 Km/h y que son consideradas a todos los efectos como ciclomotores.

Cómo fiarte de lo que compras: los certificados de fabricación.

¿Cómo puedes fiarte de lo que estás comprando? Ni siquiera en el caso de que el vendedor nos ofrezca su garantía personal podemos estar completamente seguros de lo que hacemos. Él nos podrá orientar acerca de su experiencia al comercializar un producto, pero ¿qué sabe realmente acerca de cómo se ha fabricado? De los componentes empleados, del proceso seguido, de los controles de calidad realizados… ni siquiera podría afirmar con total certeza que dos productos aparentemente idénticos lo son en realidad. Y menos hoy en día, con los centros de producción tan alejados de los puntos de venta.

Por eso son tan importantes los certificados. A través de ellos se acredita que el producto se ha fabricado siguiendo una serie de reglas. Estas normas han sido consensuadas por profesionales y especialistas y pueden definir aspectos que van desde la misma esencia del producto y sus características al tipo y calidad de materiales que han de emplearse para fabricarlo, al propio proceso de fabricación, especificaciones concretas de alguno de sus elementos, etcétera.

Los certificados los pueden expedir tanto organismos administrativos como entidades especializadas. Disponer de uno proporciona la garantía de que el producto o servicio cumplen con todos los aspectos mencionados en la norma. Esto es especialmente importante cuando se trata de productos nuevos o, sobre todo, cuando son potencialmente peligrosos. Vimos un ejemplo muy claro con la comercialización de los primeros patines eléctricos y hoverboards: la falta de control sobre estos productos y sus componentes hizo que se dieran varios incidentes relacionados con ellos. Muchos modelos integraban baterías de mala calidad, cuyo sobrecalentamiento llegó a provocar incendios e, incluso, alguna explosión. Cuando se trata de cualquier tipo de vehículo es fundamental extremar la precaución y optar por productos de confianza a una empresa acreditada.

La calidad de composición e y los componentes utilizados son factores determinantes en la seguridad y durabilidad de los patinetes eléctricos.
La calidad de composición y los componentes utilizados son factores determinantes en la seguridad y durabilidad de los patinetes eléctricos.

El certificado CE

Este certificado indica que el producto se ajusta a las normas comunitarias. Es un “auto certificado” por el que el fabricante (o importador) informa a los usuarios y autoridades competentes de que el producto o servicio comercializado cumple con la legislación obligatoria en materia de requisitos esenciales, tanto técnicos como legales. Asegura que el producto se ajusta a todas las disposiciones comunitarias y se han llevado a cabo los procedimientos pertinentes de evaluación de la conformidad a la norma. El certificado CE no garantiza por sí mismo que el producto sea de calidad: solamente significa que el fabricante ha verificado que el producto cumple con todos los requisitos pertinentes (de seguridad, de salud, medioambientales…) de la directiva aplicable en su caso.

No hay que confundir el marcado «CE» con el marcado de «China Export«, pese a que su morfología, el símbolo «China Export» significa  (producto fabricado en China) y en este caso el fabricante no está ni tan siquiera comprometiéndose a cumplir las normas europeas.

Diferencias entre el marcado CE y China Export, aunque son muy parecidos, su contexto es completamente diferente.

Certificado UL2272

Cuando ni siquiera tenemos aún muy claro por dónde se puede circular con un hoverboard, ya existe una certificación que los atañe. La prestigiosa asociación certificadora estadounidense Underwriters Laboratories (UL), con más de 120 años de existencia, ha desarrollado un nuevo estándar de seguridad para dispositivos individuales de transporte eléctrico, el certificado UL 2272. Este garantiza que cada una de las piezas y componentes del hoverboard han sido cuidadosamente testados y verificados por UL para asegurarse de que cumplen  con sus estrictos controles de calidad y con las normativas vigentes respecto a su potencial riesgo de incendio, descarga eléctrica y peligros mecánicos. Cables, carcasas, tornillos, LEDs… todos están aprobados y revisados al 100%.

 

Ventajas de las nuevas formas de movilidad personal

 

Un paseo por cualquier ciudad permite ver que las cosas han cambiado mucho respecto a la forma de desplazarse. Junto a peatones, coches, motos y la, gracias a los carriles especializados, cada vez más presente bicicleta, en calles, parques y aceras se advierte la presencia de nuevos vehículos. Algunos parecen versiones motorizadas de clásicos, como el patín eléctrico o las Ebikes. Otros, completamente revolucionarios, como los hoverboards.

Ante semejante invasión – su uso no para de crecer desde hace dos o tres años- cabe hacerse varias preguntas: ¿se trata de una moda pasajera? ¿Son seguros estos vehículos? Aparte de para divertirse, ¿tienen algún otro uso? Lo mejor para empezar es tener claro qué es cada tipo de vehículo

¿Qué nuevos tipos de vehículos de este tipo existen?

Los principales son estos tres:

Hoverboards smartGyro
smartGyro X2 White

Hoverboard o patín eléctrico. Es vehículo de dos ruedas, cada una de ellas con un motor eléctrico, unidas por una plataforma que cuenta con un sistema de giróscopos y sensores que permiten controlar el vehículo con los pies. El usuario mantiene el equilibrio y hace que el vehículo avance, gire o se pare controlándolo con sus propios movimientos. El nombre “hoverboard” puede traducirse como “tabla voladora” y procede de la película Regreso al Futuro 2. En realidad, su nombre “oficial” es Smart Balance Wheel o, en español, “tabla de dos ruedas equilibrada”. Muchos modelos incorporan todo tipo de mejoras, como luces, altavoces, ruedas neumáticas y todoterreno, control por aplicaciones, etc.

Patines eléctricos de smartGyro
smartGyro Xtreme

 

Scooter o patinete eléctrico. No es más que un juguete tradicional, un patinete, al que se le incorpora un motor eléctrico. Aunque su evolución no se limita a eso: también se han incorporado nuevos materiales de fabricación, más resistentes y ligeros, mejores frenos (muchos modelos los llevan de disco), faros y otras señales luminosas, pantalla de información, suelen ser plegables, cuentan con mejores ruedas… muchos, incluso, cuentan con APP para obtener información y controlar distintos ajustes del vehículo a través del smartphone.

 

Bicicletas eléctricas de smartgyro
smartGyro E-Bike

Bicicleta eléctrica. Como el anterior, es la versión motorizada de la clásica bicicleta de toda la vida. De hecho, la legislación europea las sigue considerando bicicletas a efectos de circulación siempre que la potencia del motor no sea superior a 250W, que éste se desconecte a los 25 Km/h y que su peso no supere los 40 Kg.  De hecho, se considera que el motor proporciona asistencia al pedaleo: las piernas del usuario deben hacerlos girar para que funcione. Si no cumplen estas condiciones pasan a ser considerados ciclomotores.

¿Son peligrosos?

No más que una bicicleta o un patín normal. En principio, y siempre que se haga buen uso de ellos, estos vehículos son totalmente seguros. Por lo demás, todos los consejos que se pueden dar a la hora de montar en bici o patinar son aplicables aquí. Así, por ejemplo, es recomendable el uso de casco, coderas y rodilleras para prevenir daños en caso de que se produzca una caída. Su uso es muy sencillo. En el caso de bicis y patines… bueno, se dice que, si se aprende una vez, no se olvida nunca.  En lo que se refiere a los hoverboards, unos minutos bastan para adquirir destreza suficiente como para desplazarse con ellos. Con un poco de paciencia y de práctica te convertirás en un experto en sólo unas horas.

Tampoco hay que alarmarse por las noticias, de hace ya casi dos años, de que la batería de los hoverboards podía estallar. Se produjeron algunos incidentes en productos de baja calidad y que se habían importado sin mucho control. Para asegurarte, opta siempre por una marca conocida y asegúrate de que cuente con un certificado de seguridad específico para patines eléctricos.

¿Dónde pueden utilizarse?

Se trata de productos destinados sobre todo a uso urbano. Tal como decíamos antes, las bicicletas eléctricas se equiparan para la normativa de circulación a las bicicletas sin motor, de manera que pueden circular por la calzada. Patines eléctricos y hoverboards, a falta de una legislación específica que los regule, deben ver limitado su uso a parques y aceras. A falta de ser mencionados expresamente en el Reglamento General de Circulación, son los Ayuntamientos los que deben regular su uso.

Aparte de para jugar, ¿pueden usarse para algo más?

De los tres tipos de vehículo que estamos analizando, el hoverboards es el que tiene una orientación más claramente lúdica. De hecho, su público objetivo se encuentra entre niños y adolescentes, al contrario que las bicicletas y patines eléctricos, con unos usuarios más adultos. Estos dos últimos se están convirtiendo en una seria alternativa para el transporte urbano, dado que sus usuarios los emplean habitualmente para desplazarse por la ciudad.

¿Qué ventajas tiene usarlos?

Usar un patín o una bicicleta eléctrica para desplazarte por la ciudad tiene muchas ventajas.

– Es ecológico. Al usar un vehículo eléctrico en lugar del coche o la moto estás reduciendo las emisiones contaminantes. En muchas ciudades en la que se ha cortado el tráfico en el centro para controlar la polución sí se permite circular con ellos. En cuanto a su propio consumo de electricidad, algunos modelos cuentan con un sistema de frenada regenerativa que usa la propia energía cinética del vehículo para cargar la batería.

– Estilo de vida saludable. Aunque cuenten con un motor eléctrico, éste sólo sirve de ayuda- Sigue siendo necesario el impulso del usuario para mover el vehículo. En el caso de las bicis, el motor no funciona si no se dan pedales.

– Ahorrarás dinero. Si sustituyes parte de tus trayectos diarios en coche por una bicicleta o patinete eléctrico, ahorrarás algunos euros al día. Si lo usas a menudo, puedes amortizar la inversión en cuestión de meses.

– El empleo del tiempo. La verdad es que cualquier uso que hagas de tu tiempo será mucho mejor que las horas que puedes pasar al mes metido en un atasco, sin poder hacer otra cosa que lamentarte.

– No renuncias a nada. Usar un vehículo personal no significa que tengas que dejar de usar otros medios de trasporte, incluso simultáneamente. Casi todos los modelos de patín y bici eléctrica pueden plegarse, de modo que ocupan muy poco espacio y los puedes llevar contigo en el coche… o en el autobús, tren o metro.

– Te ayuda a ponerte en forma. Si estás pensando en ponerte a hacer ejercicio, una buena forma de empezar es con este tipo de vehículos, ya que, literalmente, te dan “empujoncito” cuando lo necesitas. Mucho menos traumático que madrugar para irse a correr.

– Es el medio de transporte ideal para ir al trabajo. A todas las ventajas anteriores hay que sumar el hecho de que, al no hacer un ejercicio demasiado intenso, llegas con un aspecto “presentable” a la oficina, sin estar sudado.